Alguien te está utilizando

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Aunque la frase “El Señor quiere usarte” ya hace unos años está perdiendo su “glamour” dudo mucho que la frase “Satanás quiere usarte” atraiga a personas de sentimientos nobles.

Hay claras diferencias entre las dos frases, cuando hablamos de la primera entendemos que en su gracia y misericordia él nos santificará para que podamos ser útiles; esto es una transformación beneficiosa (por resumirlo en palabras planas).

Si habláramos de que Satanás quiere usar a alguien, obviamente nos referimos también a un cambio, pero hablamos de un deterioro que se hace pasar por beneficioso y que resulta solo en su favor; buscar todo lo que en nosotros necesita de Cristo y seguir destruyéndolo, por supuesto, no sin antes aprovecharse de ello y tratar de ganar más terreno en cualquier ámbito; entiéndase bien que no estoy hablando que el posee a quien usa (como en una posesión demoniaca, la cual no puede suceder en un cristiano), estoy hablando de que él se sirve astuta y caprichosamente de maneras más simples de las habilidades y talentos que Dios en su gracia común ha dejado a los seres humanos;

Basta con que un escritor prolífico crea que el cielo de sus historias es Netflix para que trate de suprimir cualquier vestigio cristiano en ellas; entonces trabajará arduamente y prestará atención a cada detalle de su guión para representar lo que Netflix quiere y no lo que Dios desea.

Pero no solo en talentos, toma por ejemplo el lugar donde naciste, la apariencia que tienes y las habilidades o estudios que quizá has obtenido, cosas que necesitan sujetarse al Señor, tales también quiere disponerlas Satanás al antojo de los demás, desviarlas de la entrega a Cristo,

Pero este deseo no es algo nuevo, ha perseguido esto desde siglos atrás, ¿te acuerdas de lo jóvenes que buscó Nabucodonozor?

Cuando él pidió que se le trajesen jóvenes de Israel quiso que fueran “del linaje real de los príncipes”, esa es la posición o perfil social en el que habían nacido, pidió también “muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer” ahí tienes el perfil físico (una apariencia especial) y además de esto “enseñados en toda sabiduría, sabios en ciencia y de buen entendimiento”, esto es lo que llamamos el día de hoy “perfil académico”, no quería gente estúpida porque quería jóvenes que fuesen idóneos para estar en el palacio del rey, su objetivo era que se les “enseñase las letras y la lengua de los caldeos”; lo cuál indica que no los quería con la enseñanza que ya traían sino que quería adoctrinarlos en una conveniente para el reino, por supuesto que ya debes saber que esto incluía sus creencias religiosas (por algo les cambió los nombres más adelante acorde a su religión).

Estos serían representantes del palacio, extranjeros de status noble, atractivos e inteligentes; defensores de la educación idólatra de los caldeos. Pero conocemos la historia, a Nabucodonozor le salió el tiro por la culata, el plan se le volteó de tal forma que en el futuro este mismo rey terminaría reconociendo y glorificando al Dios verdadero (Daniel 4:37)

No soy de los cristianos que ve al diablo en todos lados, pero si soy de los que sabe que con su astucia es capaz de usar cualquiera de las características que mencioné arriba para apartar a las personas de Dios; y va a usar lo que sea de quien se lo preste; si no ¿porqué tenemos personas exaltadas por razones incorrectas?; personas famosas por la familia en la que nacieron (tienen sus programas de televisión y productos), personas muy atractivas, hermosas, sin nada que mostrar más que placas de youtube y personas con títulos académicos con palabras que apenas entendemos pero que no aprendieron otra cosa más que desdén a Dios o la vida cristiana.

Para terminar permíteme hacerte una pregunta barata, casi clishé, pero que puede revelar lo que de verdad hay en tu corazón y quizá hasta sacarte un buen enojo: ¿Quién está usando en este momento las cosas que Dios dejó en ti?, quizá empezaste usándolas para él, pero en el camino alguien te enseñó (voy a alegorizar aquí) “las letras y la lengua de los caldeos” y ahora esas cosas son de todos menos de Dios. Lo maravilloso de Daniel y sus amigos es que fueron enseñados en letra y lengua de caldeos manteniendo el corazón hebreo: su linaje, apariencia e inteligencia no era para Nabucodonozor sino para quién se los había dado. ¿Para quién es lo que tú tienes?

Reenvía con amor este artículo a alguien que creas que está siendo mal utilizado.

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Acerca del autor

Lester H. Delgado

Esposo, papá y pastor.
6 años de estudio formal en teología, 3 de estudio formal en escritura creativa y una vida tomando café... también formalmente.

por Lester H. Delgado

Lester H. Delgado

Esposo, papá y pastor.
6 años de estudio formal en teología, 3 de estudio formal en escritura creativa y una vida tomando café... también formalmente.

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